Lo sentía. Lo sentí mucho. No pude quedarme de brazos cruzados. Sabía que en ese momento no me querías ver, pero también sabía que no podías impedirme escribir lo que pensaba.
Y prefería hacerlo antes de que fuera demasiado tarde, de que decidieras, y hubiera perdido mi oportunidad, y ya no pudiera decírtelo en persona.
Yo no quería una amistad contigo, bueno, si la quería, pero no SOLO eso… quería más, y más. Te dije que para mí nunca sería suficiente, pero tampoco quería pedirte algo que no quisieras darme… porque sabía que podía acabar sin nada. Y me conformaba con lo que tú quisieras, y así fue.
Siempre fui muy pesada con las preguntas, pidiéndote una y otra vez que me contaras cosas, hasta que acababas sin respuestas y sin saber qué decir. Y lo cierto es, que sólo quería conocer cosas de ti, conocerte, para comprenderte, y saber lo que podía esperar de ti… y lo que no, para no llevarme el golpe, pero supongo que era algo inevitable, y aún así, me dolió.

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